Oleaje: una revolucionaria herramienta de inteligencia artificial para anticipar fenómenos marítimos extremos.

Oleaje: una revolucionaria herramienta de inteligencia artificial para anticipar fenómenos marítimos extremos.

El pasado 17 de septiembre de 2025, el proyecto Oleaje, desarrollado por las estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid (Sara Yagüe Rubio, Nerea Portillo Juan y Mónica Ferrer Gómez-Cano), fue galardonado con el Primer Premio Nacional de Inteligencia Artificial de Samsung en la segunda edición del programa formativo Samsung Innovation Campus, durante el evento SIC Summit: AI for a Better World, en Madrid.

Esta herramienta utiliza modelos avanzados de inteligencia artificial para predecir el oleaje con hasta 60 horas de antelación. Su objetivo final es que se integre en modelos de predicción temprana para evitar daños materiales en infraestructuras costeras y, esencialmente, preservar vidas humanas.

“La frecuencia e intensidad de los eventos climatológicos extremos está aumentando por el cambio climático, y contar con sistemas precisos que anticipen estas situaciones es clave para reforzar la resiliencia de nuestras costas”, dice Nerea Portillo Juan.

El origen del proyecto y su carácter académico

Nerea Portillo Juan, Investigadora de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de la UPM en clima marítimo y su impacto en los puertos, cuenta cómo nació el proyecto:

“Surge a raíz del curso de Inteligencia Artificial que ofrece Samsung como parte de un itinerario formativo completo que incluye programación, algoritmos y estructuras de datos en Python, junto con formación especializada en IA. En mi doctorado he estudiado el clima marítimo y su impacto en los puertos. Con este propósito, decidimos desarrollar una herramienta capaz de predecir el oleaje y facilitar la identificación de posibles eventos dañinos en estas infraestructuras”.

Nerea también explica que, aunque existen modelos numéricos tradicionales muy efectivos en ingeniería marítima y costera, sería importante complementar estas metodologías con inteligencia artificial para aumentar la precisión y velocidad del pronóstico, una línea que ve de gran interés para su carrera y la sostenibilidad:

“Acabo de empezar mi doctorado y planeo dedicar gran parte de mi vida profesional a seguir mejorando esta herramienta y lograr su integración efectiva con otros sistemas de predicción”, señala.

La revolución tecnológica: redes neuronales LSTM

El corazón tecnológico del proyecto está en la aplicación de redes neuronales LSTM (Long Short-Term Memory), diseñadas para la predicción temporal de secuencias.

Según Nerea, “Estas redes funcionan análogamente a un cerebro humano: se alimentan con datos históricos de oleaje (desde 1990 hasta 2020, por ejemplo) y aprenden relaciones estadísticas entre esos datos para predecir el oleaje futuro basado en los valores previos. Así, si conocemos el estado de la ola en el tiempo T-1, pueden anticipar su estado en tiempo T”.

Este método permite tratar grandes volúmenes de datos climáticos y oceánicos, con el objetivo de obtener pronósticos más rápidos y de mejor resolución espacio-temporal respecto a los modelos físicos convencionales, una ventaja clave para la prevención y la planificación.

Un enfoque multidisciplinar y una visión social

Nerea subraya que el éxito del proyecto radica también en un trabajo interdisciplinar:

“El mar es un sistema complejo que requiere la colaboración de biólogos, oceanógrafos, ingenieros navales y portuarios. La ingeniería no puede ser un esfuerzo individualista. Aunque uno pueda tener especialización en IA o en oleaje, la cooperación es imprescindible”.

Además, aporta una visión social que reivindica el rol de la ingeniería en la sociedad:

“Creo que la ingeniería cumple una función social importante, pero a veces no está suficientemente reconocida. Se piensa que un ingeniero solo pone asfalto, pero el área de ingeniería civil y medio ambiente es vital para adaptarnos al cambio climático”.

Para Nerea, la formación debe evolucionar, y el sector tecnológico debe tener conciencia social:

“La mayoría de la infraestructura en España ya está diseñada, pero se requiere innovación en mantenimiento, actualización y adaptación climática”.

Inspiración femenina y compromiso educativo

Nerea revela también el estímulo personal que la motiva:

“Mi madre, física de profesión, fue mi referente; de ella aprendí el amor por las ciencias”.

Reconoce que la brecha de género en ingeniería sigue siendo un problema:

“Las iniciativas de referencia para niñas suelen llegar a perfiles de clase media-alta. Pero las niñas que más necesitan referentes son las que no han crecido en un ambiente donde la ciencia haya sido valorada. Por eso estoy trabajando con el programa STEAMxTI en acercar ciencia y tecnología a colegios que normalmente no tienen acceso a estas iniciativas, mostrando ejemplos reales y jóvenes para que otras niñas puedan verse reflejadas”.

Premios y reconocimiento

El premio de Samsung concursó entre proyectos de alta calidad, evaluados por expertos en innovación y tecnología, quienes destacaron la originalidad, el impacto social y ambiental, la viabilidad técnica y económica, y la capacidad del proyecto para aplicar la inteligencia artificial de forma responsable bajo criterios ESG.

Samsung Electronics ha abierto camino con su programa Campus Innovation, ofreciendo más de 350 horas de formación avanzada y posicionando a jóvenes soluciones tecnológicas que puedan mejorar la calidad de vida y responder a los grandes retos globales.

La ministra María González Veracruz ha remarcado la importancia de la regulación ética de la IA:

“La IA ética no es un freno, es seguridad jurídica y garantía económica para el futuro”.

En tono similar, Elena Fernández Angulo, de Samsung Electronics Iberia, destacó el valor de una “IA humanista” que potencie la creatividad, el pensamiento crítico y la vocación por transformar la sociedad, valores que el proyecto Oleaje encarna con su innovación y compromiso con el cambio climático.

Un futuro lleno de promesas

Oleaje es un punto de partida para soluciones reales y aplicadas que pueden cambiar la forma en que interactuamos con el entorno marítimo y climático.

Lo reafirma Nerea:

“Seguiremos trabajando en esta herramienta, en su integración con otros modelos y en la cooperación universidad-empresa para que un día sea una herramienta ampliamente usada”.

Este proyecto es un ejemplo claro de que la inteligencia artificial puede estar al servicio de la humanidad para anticipar y mitigar los efectos del cambio climático.

Y también de que la apuesta por el talento joven y multidisciplinar es fundamental para un futuro sostenible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *