José Manuel Simón-Talero Muñoz, premiado con la Medalla al Mérito Profesional del Colegio de Ingenieros

José Manuel Simón-Talero Muñoz, premiado con la Medalla al Mérito Profesional del Colegio de Ingenieros

Siempre es un orgullo que un graduado, doctor y profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) reciba un premio. Es lo que ocurrirá hoy lunes 10 de junio a las 18:00 en el Auditorio Agustín de Betancourt cuando José Manuel Simón-Talero Muñoz, actualmente profesor asociado en las asignaturas Morfología de puentes y Proyecto, cálculo y construcción de puentes, sea reconocido como uno de los dieciocho profesionales a los que distinguirá el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos con la Medalla al Mérito Profesional, un premio anual que destaca la trayectoria de los homenajeados. También en este mismo acto serán entregadas medallas a María Luisa Domínguez, profesora ad honorem de la Escuela ( Medalla de honor ) y a José Romo, ex profesor de nuestra Escuela.

En el caso de Simon-Talero, es un reconocimiento enfocado en su labor como ingeniero, pero que de algún modo también valora su papel en la docencia. «Mi vida profesional incluye la docencia -remarca él-. Siempre la he compatibilizado con el trabajo de ingeniero por devoción, por afición. Y uno de mis objetivos principales ha sido ser un buen profesor. Para eso hay que ser humilde y ponerse en el sitio del alumno, que está ahí para aprender, tener conocimiento -aunque esto suene obvio- y también ser consciente de las capacidades que uno tiene en términos temporales, saber bien hasta dónde puede llegar«. 

Simón-Talero lleva 38 años de ejercicio ininterrumpido de su profesión y la misma cantidad de tiempo de trabajo en la docencia. Desde 2006 es profesor en la Escuela de Caminos de la UPM. Encontró trabajo en Torroja Ingeniería antes de terminar la carrera y hoy es presidente de esa compañía española que desde los años 80 ha intervenido en la redacción de más de 300 proyectos de muchas de las ramas de la ingeniería civil (puentes, estructuras especiales, puertos, depósitos, edificios, carreteras, ferrocarriles…).

«Mi antecesor en la presidencia de Torroja fue José María Villar, también ganador de la medalla al mérito profesional del Colegio de Ingenieros y profesor de la Escuela durante casi cincuenta años. Y antes estaba José Antonio Torroja, que recibió la Medalla de Honor del Colegio y fue profesor y director de nuestra Escuela “. «Es una bonita tradición», cuenta Simón-Talero, que se siente orgulloso de presidir esa empresa, de casi cien años de existencia y referente en su sector. «He conocido a maestros, compañeros y socios que son grandes ingenieros y gente fabulosa -asegura-. Y he tenido la suerte de disfrutar mucho de mi trabajo. Siempre recuerdo los primeros puentes de voladizos que hicimos en Santander como un hito. Guardo mucho cariño por ese tipo de proyectos, que fueron un gran aprendizaje para mí y sin dudas grandes obras de infraestructura para España»

Cuando piensa en su trabajo de tantos años en Torroja, Simón-Talero recuerda especialmente dos decisiones que considera «innovadoras»: desde el punto de vista técnico, volver a construir importantes puentes metálicos, un tipo de infraestructura que, al final del siglo pasado, volvieron a tener presencia relevante en España; y desde el punto de vista empresarial, hacerlo en todo el mundo, principalmente en América del Norte. 

Simón-Talero también resalta la función social de la ingeniería: «El trabajo de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos es para toda la sociedad: ricos, pobres, del Madrid, del Barça… Al final, los dueños de las infraestructuras, sea quien sea el que las construya, son los Estados, la propia sociedad. Y los usuarios son los ciudadanos, todos ellos», sostiene. 

Y si se le pide que como especialista en el tema elija un puente del mundo que lo haya fascinado, no duda: «¡El Golden Gate de San Francisco! He tenido la suerte de conocerlo y es una maravilla. Construirlo hoy sería un reto. Para su época fue casi un milagro. Lo he transitado en bicicleta y corriendo …Y te vuelas cuando pasas por allí, notas la fuerza de la Naturaleza. Y también compruebas cómo la ingeniería ha podido salvar muchos de esos obstáculos». 

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