Caminos UPM suma a su Salón de Personas Ilustres a Javier Llorca, pionero de la ingeniería de materiales computacional

Caminos UPM suma a su Salón de Personas Ilustres a Javier Llorca, pionero de la ingeniería de materiales computacional

El Instituto IMDEA Materiales está empezando a usar robots e Inteligencia Artificial (IA) para descubrir nuevos materiales. Es una noticia muy relevante en el ámbito científico de España porque el buen funcionamiento de este proyecto permitirá ahorrar mucho tiempo en el desarrollo de las investigaciones sobre materiales.

«Desarrollar y optimizar un nuevo material para aplicaciones en ingeniería es un proceso que consume mucho tiempo y puede llevar hasta quince años. Con la aplicación de IA los plazos podrían reducirse a cuatro o cinco años», explica Llorca, Ingeniero de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) que obtuvo su doctorado en Ciencia de Materiales en la misma Universidad en 1986.

Llorca llevó a cabo toda su labor docente e investigadora en el Departamento de Ciencia de Materiales de la Universidad Politécnica de Madrid, donde fue nombrado Profesor Titular en 1987 y Catedrático en 1995. Desde 2006 es el director del grupo de investigación en «Materiales Estructurales Avanzados y Nanomateriales». En 2007 fundó el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Materiales, que tiene sede en Getafe, y fue su director hasta 2017, año en que pasó a ser el Director Científico.

Ingeniero de trayectoria impecable, Llorca es investigador Fulbright, Fellow de la European Mechanics Society y de la Materials Research Society, y miembro de la Academia Europea. Ha sido profesor visitante en Brown University, Indian Institute of Science, China Central South University, Shanghai Jiao Tong University y Yanshan University.

Se le han otorgado, entre otros galardones muy importantes, el Premio Nacional de Investigación 2023 Leonardo Torres Quevedo en el área de Ingeniería y Arquitectura, «por el carácter pionero y liderazgo de su investigación en el campo de la Ingeniería de Materiales Computacional», y el Premio Morris Cohen 2024 de la Sociedad de Minerales, Metales y Materiales (TMS), la sociedad de ciencia de materiales más importante del mundo. Es el primer español premiado por esta entidad. Y acaba de recibir en 2025 el Premio de Investigación Miguel Catalán de la Comunidad de Madrid.

«Hay oportunidades que surgen pocas veces en la vida. Y es muy importante aprovecharlas —dice Llorca—. Allá por 2005 yo estaba en la Escuela de Caminos dirigiendo un grupo de investigación y apareció la posibilidad de crear un centro de investigación de materiales estructurales con una organización y un enfoque novedosos, capaces de atraer talento. Me puse a trabajar en eso de inmediato y aquí estoy, muy orgulloso de que mi país reconozca una labor de tantos años», explica en relación al Premio Nacional de Investigación que le han concedido.

«España tiene grandes ingenieros y Madrid es una de las ciudades del mundo con mejores infraestructuras: las carreteras, el aeropuerto, el Metro… Son todas obras de enorme calidad —asegura Llorca—. Pero debo decir que el sistema público de investigación y desarrollo tiene en este país dos problemas fundamentales: la gobernanza (el rector de una universidad tiene muy pocas herramientas para dirigir la investigación en un área determinada porque hay muchos condicionantes) y la endogamia. Para esto último uso un ejemplo del fútbol: el Real Madrid tiene algunos buenos jugadores de la cantera, pero como es un club que pretende destacarse internacionalmente, también debe atraer a los mejores del mundo. Las mejores universidades del mundo hacen lo mismo: atraen talento de todas partes. Con la legislación de universidades que tenemos en España, hoy eso es imposible», remarca.

«En mi caso, la experiencia que obtuve en Estados Unidos me ayudó mucho —continúa—. En buena parte, fue gracias a esa experiencia que pude armar un centro con más de 150 investigadores de 22 países diferentes que hoy tiene un gran renombre internacional. Mi mayor contribución a la ciencia es sin duda la creación del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Materiales (IMDEA)”.

Tampoco hay dudas sobre el rol decisivo en la vida profesional de Llorca que tuvo la formación en la UPM. Es él quien lo afirma: «Los ingenieros que se forman en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos son muy versátiles. Creo que esa es una de las claves del prestigio de la ingeniería española. De esta Escuela egresa gente capaz de hacer bien muchas cosas», sostiene el experimentado ingeniero.

Y continúa: «Además de los muy buenos amigos que hice durante la carrera en la UPM, agradezco especialmente haber tenido una formación muy sólida en física y en matemáticas. La Escuela también me dio herramientas para resolver problemas que me fueron muy útiles en toda mi trayectoria —argumenta—. En un mundo cambiante como el de hoy, el trabajo que haces hoy puede variar radicalmente mañana por la incidencia de la tecnología. Y en ese contexto, las personas que tienen una formación básica sólida son más capaces que otras de adaptarse. Esa formación básica que da la Escuela es mucho más relevante de lo que muchos creen. Sobre todo porque cuando estás estudiando no sabes con seguridad a qué vas a dedicarte. Muchos de mis compañeros que empezaron con la ingeniería civil después se vieron obligados a tomar otros rumbos. Hoy en día, buena parte del trabajo de los ingenieros civiles tiene que ver con el medio ambiente, con el territorio, con la planificación del transporte, más que con las estructuras».

La mayor parte de las investigaciones más disruptivas de la actualidad son multidisciplinares, señala Llorca. «Uno se encuentra todo el tiempo con gente que tiene un background diferente», sintetiza.

En ese marco, considera que una buena manera de acercar a los jóvenes de hoy a una carrera de ingeniería es estudiar bien el foco que se le imprime: «Cada época focaliza el desarrollo tecnológico en un ámbito diferente —analiza— y hay que modificar el énfasis de los estudios. La ingeniería civil clásica es para los países en vías de desarrollo. Por eso tuvo tanto auge en España en los años 60 y 70, cuando había que construir las infraestructuras. Pero hoy que las infraestructuras del país ya están hechas, hay que moverse hacia otros campos para captar el interés de la gente joven: el territorio, el medio ambiente, el agua y los recursos. Estas son las áreas en las que la ingeniería civil tiene más futuro. En muchos países, de hecho, la carrera se llama ‘ingeniería civil y territorial’. La UPM debe poner énfasis en estas cuestiones, insisto: agua, energía, territorio, sostenibilidad…”.

Es una tarea crucial en la que Llorca se compromete en su rol como docente de Caminos UPM. «Hoy doy menos clases que hace unos años, pero me lo paso muy bien cuando lo hago —revela—. Lo disfruto porque transmitir un conocimiento es algo muy bonito. Cuando eres capaz de captar la atención de una clase, es una experiencia inolvidable. La docencia es esencial para aprender a estructurar el conocimiento y a contarlo de una manera ordenada. Y eso también beneficia al docente. Uno no ha aprendido una asignatura hasta que ha tenido que impartirla. Entonces se puede decir que la domina”.

A los 65 años, Llorca reparte su tiempo entre esa actividad docente y un trabajo con una decena de investigadores posdoctorales y otros tantos estudiantes de doctorado de diferentes países, enfocado en materiales estructurales para el mundo del transporte, la energía (catalizadores) y la salud (implantes y andamios para crecimiento de tejidos). Su extraordinaria carrera es un gran orgullo para la Escuela de Caminos UPM.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *