Sobre los resultados de la admisión 26/27

Sobre los resultados de la admisión 26/27

Los resultados del proceso de admisión para el curso 2026/27 vuelven a ser positivos para la Escuela de Caminos. Nuestras titulaciones siguen mejorando sus indicadores de demanda y, como consecuencia, aumentan sus notas de corte casi medio punto con respecto al año pasado. El PARS de Caminos supera por primera vez el 12 (12,136) y todas nuestras titulaciones quedan ya por encima del 10.

Más allá de este dato, me gusta fijarme especialmente en la evolución del número de estudiantes que nos eligen como su primera opción. El gráfico que recoge esos datos durante la última década refleja con claridad de dónde venimos y dónde nos encontramos hoy.

Naturalmente, estos resultados nos alegran. Pero, sobre todo, nos comprometen.

Un compromiso

Porque detrás de cada cifra hay una decisión profundamente humana: Un joven o una joven de dieciocho años que, junto a su familia, deciden confiar a una institución algunos de los años más importantes de su vida. Sabemos que no recibimos únicamente estudiantes; recibimos expectativas, esfuerzo, ilusión y proyectos de vida que todavía están por escribirse.

Cerca de quinientos jóvenes han decidido recorrer ese camino con nosotros. Cada plaza adjudicada representa entonces una promesa: no solo transmitir conocimientos, sino acompañar a una persona en una etapa decisiva de su desarrollo intelectual, profesional y humano. Ayudarle a salir mejor preparado, más libre, con mayor criterio y con más capacidad para construir su propio proyecto de vida.

¿Qué nos dicen estos quinientos estudiantes?

Siempre he pensado que las decisiones de los jóvenes merecen ser escuchadas con atención. Cada proceso de admisión no solo habla de las universidades; también habla de una generación. Si sabemos escuchar, quizá sus elecciones nos estén anticipando algunas de las prioridades del futuro.

Quizá nos estén diciendo que en las próximas décadas las infraestructuras volverán a jugar un papel clave. Un mundo que debe adaptarse al cambio climático, garantizar el acceso al agua y a la energía, reforzar la resiliencia de sus ciudades, desplegar infraestructuras digitales y proteger sus redes críticas en un entorno geopolítico cada vez más complejo, necesitará más ingeniería civil, no menos.

Quizá nos estén diciendo también que siguen creyendo en el valor del esfuerzo sostenido y del conocimiento riguroso. Saben que aquí encontrarán una formación difícil y exigente. Frente a una cultura que con frecuencia premia la inmediatez, hay jóvenes dispuestos a dedicar años de preparación antes de asumir responsabilidades que afectarán a miles de personas y permanecerán durante generaciones.

Quiero pensar que también nos hablan del valor de la universidad pública. La universidad pública representa uno de los grandes pactos de confianza de nuestra democracia: la sociedad garantiza la igualdad de oportunidades; la universidad responde con exigencia; y quienes se forman en ella devuelven ese esfuerzo poniendo su conocimiento al servicio del interés general. Ese pacto, que parece sencillo enunciado así, es en realidad uno de los fundamentos más poderosos de una democracia avanzada.

No sabemos cómo será el mundo dentro de quince años. Pero sí sabemos que las sociedades que prosperan son aquellas que cuentan con personas dispuestas a afrontar los problemas difíciles en lugar de evitarlos.

Gracias por vuestra confianza

Hoy la Escuela se sitúa en un nivel de demanda adecuado para cumplir nuestra misión. Nuestro objetivo nunca ha sido competir por cifras. No aspiramos a convertirnos en un filtro elitista, pero sí queremos atraer a estudiantes con la vocación, la madurez y la determinación necesarias para afrontar una de las formaciones universitarias más exigentes de nuestro sistema.

Hace unos años nuestro reto era recuperar la confianza. Hoy nuestro reto es merecerla cada día.

Eso exige mucho más que mantener unas buenas cifras. Exige ofrecer una experiencia universitaria extraordinaria, abrir oportunidades internacionales, estrechar la relación con las mejores empresas, incorporar las nuevas tecnologías y seguir formando ingenieros capaces de enfrentar problemas complejos, tomar buenas decisiones y asumir responsabilidades reales.

A quienes habéis elegido la Escuela de Caminos este año; bienvenidos, bienvenidas.

Gracias por vuestra confianza.

En la Escuela encontraréis una formación muy completa, compañeros extraordinarios, profesores que ampliarán vuestra manera de entender el mundo y os abrirán puertas a oportunidades que quizá hoy ni siquiera imagináis. Pero, sobre todo, encontraréis una institución plenamente consciente de la responsabilidad que asume al acompañaros durante estos años.

Responder a esa confianza, estar a la altura de la decisión que habéis tomado, es, sin duda, la responsabilidad más importante que tenemos como Escuela. Ese es nuestro compromiso desde hoy.

José Miguel Atienza Riera
Director
Caminos UPM

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