Ilusión por el esfuerzo: nuestros alumnos premian a cuatro profesores

Ilusión por el esfuerzo: nuestros alumnos premian a cuatro profesores

La Delegación de Alumnos entregó el viernes 11 de septiembre los Premios Clemente Sáenz Ridruejo a la Docencia, los únicos galardones de nuestra Escuela que eligen íntegramente los estudiantes. Reconocen a Juan Antonio Barceló (especialidad de Caminos), Carlos Mateos (ADE), Santiago Isidro Torres (Grado en Ingeniería de Materiales) y David Cendón, premiado como mejor profesor de la Escuela.

El acto que organizan los alumnos

Hay un acto en el calendario que no organiza el equipo directivo ni ningún departamento: lo organizan los alumnos. Y es, en palabras de nuestro director, José Miguel Atienza Riera, «el acto más bonito que tenemos todos los años». Los Premios Clemente Sáenz Ridruejo se votan en toda la comunidad de la Escuela y se entregan sin protocolo, casi improvisados. Esta edición reunió a cuatro profesores muy distintos entre sí, incluido Santiago Isidro Torres, profesor de Industria premiado por nuestros alumnos de Materiales.

Lo que nadie había guionizado es que dos de ellos, separados por más de veinte años de carrera docente, subieran a hablar de lo mismo: cómo enseñar ingeniería cuando la inteligencia artificial responde antes que nosotros.

Dos generaciones, la misma pregunta

Carlos Mateos terminó el Máster de Caminos en 2019 y hoy compagina la docencia con el sector financiero. «Nuestra responsabilidad como profesores no puede consistir únicamente en transmitir conocimientos», dijo. «Cuando mejores sean las máquinas respondiendo, más importante será que nosotros sepamos preguntar, interpretar y decidir.» Reivindicó el perfil generalista que caracteriza a nuestra Escuela frente a la presión hacia la especialización: no sabemos qué profesiones ejercerán nuestros alumnos dentro de veinte años, pero sí podemos formarlos para afrontarlas.

David Cendón, premiado como mejor profesor de la Escuela, llegó al mismo punto por otro camino. Confesó que ha mejorado copiando a sus maestros —Manuel Elices, Jaime Planas, Andrés Valiente, Jesús Fraile— y describió la docencia como una obra colectiva: «Una clase es un ladrillo. Lo fascinante no es el ladrillo: lo fascinante es la obra completa, que es lo que construimos entre todos.»

Ilusión por el esfuerzo

Cendón cerró con el mensaje que da título a esta noticia: «La inteligencia artificial puede servir para aprender lo mismo con menos esfuerzo. Pero os animo a hacer justo lo contrario: a esforzaros mucho para que, con nuestra ayuda y con la ayuda de la inteligencia artificial, lleguéis mucho más lejos.»

Santiago Isidro Torres lo resumió desde el otro lado del aula: «La diferencia en el aula no la marca únicamente quien está delante de la pizarra, sino también la actitud de quien está alzando la mano.»

Enhorabuena a los cuatro. Y gracias a nuestra Delegación de Alumnos por sostener, un año más, el acto que mejor explica lo que somos.

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