David Cendón recibe el Premio Sáenz Ridruejo al Mejor Profesor de la Escuela de Caminos

David Cendón recibe el Premio Sáenz Ridruejo al Mejor Profesor de la Escuela de Caminos

El viernes 11 de septiembre, la sala José Echegaray de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos acogió la entrega de los Premios Sáenz Ridruejo, concedidos por la Delegación de Alumnos. David Cendón, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y actual director del Departamento de Ciencia de Materiales, recibió el premio al Mejor Profesor de la Escuela.

Para Cendón, una de las particularidades del reconocimiento está precisamente en su origen. La elección parte de los estudiantes, que mantienen voluntariamente esta tradición y realizan una valoración que no tiene ninguna repercusión sobre sus calificaciones. «Para mí y para todos los profesores es muy importante, porque además es un premio que los alumnos no están obligados a otorgar. Es una especie de tradición que ellos tienen», explica. «Como no están obligados a hacer este tipo de encuesta ni siquiera a realizar el premio y no tiene ningún impacto en sus calificaciones, sino que simplemente te valoran libremente, para mí eso le da todavía más mérito o, por lo menos, me pone mucho más contento que me lo concedan».

Una trayectoria entre las aulas y la investigación

Cendón comenzó a impartir clases en 1997, por lo que sea próxima a las tres décadas de experiencia docente. Es catedrático de Universidad desde 2021 y en junio de 2026 asumió la dirección del Departamento de Ciencia de Materiales de la ETSI de Caminos, Canales y Puertos. Anteriormente, entre otras responsabilidades, fue director del Centro de Investigación en Materiales Estructurales (CIME). Su trayectoria ha recibido distintos reconocimientos. Entre ellos figuran el Premio Extraordinario de Doctorado de la UPM y el Premio José Entrecanales a la mejor tesis doctoral de la ETSI de Caminos, Canales y Puertos. En el ámbito docente formó parte asimismo del grupo que obtuvo el Premio UPM de Innovación Educativa en 2015, mientras que su actividad científica ha sido distinguida con reconocimientos como el Nanomaterials 2023 Best Paper Award.

Su especialidad se sitúa en la mecánica de los materiales y las estructuras. Parte de su actividad investigadora se ha dedicado a la fractura del hormigón y al comportamiento de los materiales frente a impactos y explosiones, un trabajo que desarrolla en paralelo a su actividad docente.

«Yo soy profesor a tiempo completo. Empecé a dar clase en el año 97, o sea que llevo ya casi 30 años dando clase», señala. Su carrera ha transcurrido fundamentalmente en la Universidad: «Me dedico sobre todo a dar clase y a investigar, porque como profesor de universidad a tiempo completo, además de impartir docencia, tenemos que investigar en determinadas áreas. En mi caso, por ejemplo, investigo en fractura de hormigón y hormigón sometido a explosiones y a impacto».

Rigor, cercanía y «esforzarse con optimismo»

Que el Premio Sáenz Ridruejo proceda de los estudiantes cobra para Cendón un significado adicional por las características de las materias en las que desarrolla buena parte de su docencia.

«Uno de los motivos por los que me ha hecho especial ilusión que los alumnos me concedan el premio es que precisamente yo imparto clase en dos de las asignaturas con más suspensos. Eso me pone muy contento y, por otra parte, creo que habla muy bien por parte de los alumnos, que no se han dejado llevar simplemente por lo fácil, que es por los resultados, y han tenido en cuenta más cosas».

La experiencia acumulada en las aulas le ha permitido comprobar que no existe una única manera de ejercer bien la docencia. «Se puede ser bueno de muchas maneras y también se puede conseguir que los alumnos te consideren bueno de muchas maneras, algunas no muy honradas, por decirlo de alguna manera. Un profesor con el que se apruebe fácil, lógicamente, hace que los alumnos tengan una predisposición mucho más positiva hacia él».

Frente a ello, Cendón apuesta por reunir cualidades que no siempre resultan sencillas de equilibrar. «Hay que intentar ser riguroso y claro en la exposición, pero también fomentar algún tipo de vínculo, tener empatía con los alumnos y, por supuesto, ser una persona accesible. Pero tampoco puedes aspirar a convertirte en su amigo».

La exigencia forma parte de esa concepción de la enseñanza. «Hay que intentar no caer en, entre comillas, ‘el populismo’, convertirte en alguien muy popular aunque luego descuides un poco los objetivos de las asignaturas y las evaluaciones. Hay que tratar de ser riguroso, pero siendo al mismo tiempo cercano».

En las materias de mayor dificultad considera igualmente importante la manera en que se transmite esa exigencia. «Para mí es muy importante en este tipo de asignaturas relativamente duras insistir continuamente en que ellos pueden. Que haciendo ese esfuerzo —a veces no tan mínimo, a veces es un esfuerzo importante— pueden conseguir superar las asignaturas».

De ahí una idea que atraviesa su manera de entender la docencia: «Hay que animarles a esforzarse, a esforzarse con optimismo».

De Física a la Ingeniería de Materiales

Actualmente, Cendón imparte docencia en titulaciones y cursos con características muy diferentes. «Doy fundamentalmente tres asignaturas. Una es una asignatura del Máster de Ingeniería de Materiales, que se imparte en inglés y son muy poquitos alumnos, unos diez aproximadamente. Pero luego imparto Física y Física de Sólidos y Fluidos, que son dos asignaturas del Grado en Ingeniería Civil y Territorial. Una es de primer curso y la otra de segundo».

Las dos materias del grado reúnen, según explica, alrededor de 800 y 600 estudiantes matriculados, respectivamente, distribuidos en varios grupos. Cendón imparte uno en cada asignatura y es además coordinador de Física de Sólidos y Fluidos.

“Además de ser profesor de un grupo, soy el que básicamente diseña el procedimiento de evaluación y el calendario docente», explica sobre sus responsabilidades como coordinador.

El contexto es muy diferente en el Máster Universitario en Ingeniería de Materiales, concebido con una marcada proyección internacional y una mayor vinculación con la investigación. Esa orientación explica también que el programase imparta en inglés.

«Los estudios de Materiales se diseñaron desde el principio con una vocación mucho más internacional, porque los egresados en esta titulación no se enfocan tanto a la práctica profesional, que también, porque no deja de ser una ingeniería, pero tienen una vertiente científica o investigadora importante».

En el máster ese planteamiento se acentúa: «Se buscó un enfoque más investigador, mucho más internacional, para intentar captar también alumnos de otros ámbitos y por eso es un máster que se imparte exclusivamente en inglés».

La inteligencia artificial y un nuevo papel para el profesor

La irrupción de la inteligencia artificial abre inevitablemente preguntas sobre el futuro de la educación universitaria. Cendón considera que su impacto será importante, aunque recuerda David Cendón que el acceso autónomo a materiales de aprendizaje de calidad precede a las actuales herramientas generativas.

«Si hace cinco o diez años te ponías en Google y buscabas, por ejemplo, apuntes de termodinámica en PDF, seguro que de alguna universidad podías descargarte unos apuntes muy buenos, muy didácticos, con un enfoque cercano, y podías estudiar. Ahora lo que pasa es que la inteligencia artificial te permite un acceso mucho más fácil y directo».

En este nuevo escenario, el profesor puede dejar de ser el principal vehículo de transmisión de determinados conocimientos. Su función, sin embargo, adquiere otras dimensiones.

«Creo que seguirá siendo importante que alguien les marque la pauta de qué es lo más importante, en qué tienen que enfatizar más y, sobre todo, aportar esa visión global de cómo se encuadra una asignatura en el resto de un plan de estudios».

Para Cendón, la cuestión decisiva no es únicamente si utilizar o no estas herramientas, sino para qué se utilizan. Y lo resume mediante dos posibilidades.

«La inteligencia artificial se puede utilizar de dos maneras: puede servir para llegar a los mismos objetivos con menos esfuerzo, pero también puede servir para aplicar el mismo esfuerzo y llegar más lejos».

La segunda opción enlaza directamente con su concepción de la enseñanza. «Un papel que tenemos los profesores es motivara los alumnos a ese esfuerzo en positivo, no como un castigo, sino como algo bueno, precisamente para que ellos puedan conseguir este segundo enfoque, que es seguir esforzándote, pero utilizar, por ejemplo, la inteligencia artificial para poder llegar más lejos».

«Yo no soy tanto de convencer, sino más bien de orientar»

¿Qué puede decirse a un estudiante que termina el instituto y se plantea cursar una ingeniería? Cendón prefiere no recurrir a argumentos destinados simplemente a persuadirlo.

«Yo no soy tanto de convencer, sino más bien de orientar. Creoque un problema que hay en ingeniería es que también tiene un índice de fracaso elevado, no ya tanto, quizá también, por la complejidad de algunos conceptos, sino porque es la salida típica de alumnos que a lo mejor tienen un buen expediente, pero que en el fondo quizá no les gusta tanto la ingeniería».

Para él, la elección debe partir de una inclinación real hacia esos estudios. «Cuando al final acabas haciendo una carrera que a lo mejor no te motiva tanto y que encima es dura, muchas veces es más fácil que acabes abandonando. Lo primero que les diría es que tengan claro si tienen vocación de estudiar una ingeniería o de estudiar una carrera de ciencias».

Una vez existe esa vocación, las fronteras entre las diferentes ramas pueden resultar menos determinantes de lo que inicialmente parece. «Si esa persona tiene realmente vocación de estudiar ingeniería, es muy probable que casi cualquier ingeniería le guste. Si además acierta porque le gusta más, por ejemplo, la ingeniería civil o la ingeniería aeronáutica, y acierta con esa carrera, desde luego que va a estar encantado».

El esfuerzo vuelve a aparecer como condición, pero asociado también a las posibilidades que abre la profesión: «Es muy importante que esté dispuesto a hacer un esfuerzo y a disfrutar. Si no tanto con el proceso de aprendizaje, que siempre es duro, por lo menos a disfrutar con las perspectivas que le va a ofrecer esa carrera».

La investigación como otra forma de hacer ingeniería

Aunque su trayectoria profesional se ha desarrollado en la Universidad, Cendón no entiende la investigación como una actividad ajena al ejercicio de la ingeniería.

«Para mí la investigación es una forma de hacer ingeniería, pero con mucha libertad, porque en el fondo no estamos tan sujetos a normas, no estamos tan sujetos a un presupuesto o a restricciones económicas como puede estar un ingeniero en el ejercicio profesional».

Al mismo tiempo, reconoce el valor que tiene para la formación universitaria el contacto con profesores que ejercen profesionalmente fuera de la Universidad. Para explicarlo recurre a sus propios recuerdos como estudiante.

«Yo recuerdo de mi época como alumno que los profesores de matemáticas, de cálculo, de física, te dejaban un poco indiferente, pero cuando ya ibas avanzando en la carrera y venía un profesor que tenía su oficina de proyectos y te empezaba a poner diapositivas de los puentes que había hecho, que estaba haciendo, se nos caía la baba a todos». Por eso considera que la Universidad se beneficia de la convivencia de distintos perfiles docentes.

«De cara al alumno es mucho más atractivo un profesor con ese bagaje, pero tiene que haber de todo. También es difícil que un profesor de este estilo acabe, por ejemplo, impartiendo Física o Cálculo, que son materias más básicas». Casi tres décadas después de aquellas primeras clases de 1997, el Premio Sáenz Ridruejo al Mejor Profesor de la Escuela incorpora a la trayectoria de David Cendón un reconocimiento de naturaleza diferente a los recibidos por su actividad académica y científica: el que procede directamente de sus propios estudiantes.

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